REFLEJOS PRIMARIOS DE LOS BEBES:
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EL SUEÑO
Colecho
Colecho, hazlo posible y seguro
Hazlo seguroSi decides tener a tu bebé durmiendo contigo durante las siestas o por la noche, deberías seguir las siguientes instrucciones de seguridad:
Tu cama debe ser absolutamente segura para tu bebé. La mejor opción es poner el colchón en el suelo, asegurándote de que no hay lugares donde el bebé pueda quedarse atrapado. Comprueba que tu colchón es plano, firme y suave. No permitas dormir al bebé en una superficie blanda, como una cama de agua, sofá, con cojines u otras superficies flexibles.
Asegúrate de que las sábanas ajustables están seguras y no se pueden desprender.
Si la cama está alzada del suelo, utiliza barreras con mallas para prevenir que el bebé caiga rodando de la cama, y ten especial cuidado en que no haya espacio entre el colchón y el cabezal o el final de la cama. Algunas barreras diseñadas para niños no son seguras para bebés porque tienen espacios en que pueden atrapados.
Si la cama está situada contra una pared o algún mobiliario, comprueba cada noche que no hay espacio entre el colchón y la pared o el mueble, por donde el bebé se podría colar.
Los niños deberían situarse entre la madre y la pared o barrera. Los padres, hermanos y los abuelos no tienen la misma sensibilidad instintiva de la situación del bebé como las madres. Mamás, vuestro bebé puede despertaros con un mínimo movimiento o ruido. Si te das cuenta de que estás tan profundamente dormida que sólo te despiertas cuando tu bebé grita llorando, puedes considerar seriamente cambiar a tu bebé a la cuna junto a tu cama.
Utiliza un colchón grande para proveer de suficiente espacio para el movimiento de todos.
Considera la situación de sidecar donde el moisés o cuna del bebé se ajusta al lado de la cama como la principal opción.
Asegúrate de que el dormitorio del bebé y cualquier otra habitación donde el bebé vaya a tener acceso, es segura para el bebé (imagínate al bebé saliendo de la cama y explorando la casa mientras duermes. Incluso si nunca lo ha hecho todavía, ¡puedes estar segura de que algún día lo hará!)
Nunca duermas con el bebé si has tomado alcohol o cualquier tipo de droga o medicina, roncas mucho o si sufres de falta de sueño y encuentras dificultad en despertarte.
No duermas con tu bebé si eres una persona de gran tamaño, ya que el sobrepeso de los padres ha sido determinado como un factor de riesgo en una situación de colecho. Si bien no es posible dar una relación concreta entre los pesos de los padres y el del bebé, comprueba como el bebé y tú os sentís uno al lado del otro. Si el bebé rueda hacia ti, si el colchón se hunde en exceso o si sospechas de cualquier otra situación peligrosa, no tomes riesgos y traslada al bebé a un moisés o cuna al lado de la cama.
Quita todas las almohadas y mantas durante los primeros meses. Sé extremadamente cautelosa cuando añadas almohadas o mantas a medida que tu bebé crezca. Viste al bebé y a ti misma cálidamente. (Un consejo para madres que amamantan: utiliza una camiseta vieja, mejor de cuello alto, cortándola por la mitad hasta la línea del cuello como una camiseta extra para mayor calidez.) Recuerda que el calor del cuerpo aumentará la temperatura durante la noche. Asegúrate de que el bebé no se sobrecalienta.
No lleves camisones o pijamas con cintas o cuerdas. No lleves joyas y, si tu pelo es largo, recógelo.
No uses perfumes o lociones fuertes que puedan afectar los delicados sentidos del bebé.
No permitas que ningún animal doméstico duerma en la misma cama que el bebé.
No dejes nunca al bebé solo en una cama de adultos excepto si es perfectamente segura (por ejemplo, poniendo al bebé en un colchón en el suelo en una habitación segura, cuando tú estás cerca o escuchando con un interfono fiable).
Por el momento no hay ningún sistema de seguridad especial para proteger a un bebé en una cama de adultos. Sin embargo, como resultado de la gran cantidad de padres que quieren dormir de una manera segura con sus bebés, hay cada vez más inventos en los catálogos para bebés.
Cuándo hacer los cambiosLas situaciones sobre el sueño tienden a sufrir un proceso de transformación durante los primeros años de vida del bebé. Algunas familias deciden conscientemente elegir el colecho como sistema para dormir con sus bebés hasta que notan que están listos para dormir solos. Otras familias trasladan a sus hijos a una cuna para satisfacer su necesidad de sueño privado. El mejor consejo es seguir tus necesidades de cada momento y ajustarte a cada una de ellas con aquello que funcione mejor para ti.
Tu cama debe ser absolutamente segura para tu bebé. La mejor opción es poner el colchón en el suelo, asegurándote de que no hay lugares donde el bebé pueda quedarse atrapado. Comprueba que tu colchón es plano, firme y suave. No permitas dormir al bebé en una superficie blanda, como una cama de agua, sofá, con cojines u otras superficies flexibles.
Asegúrate de que las sábanas ajustables están seguras y no se pueden desprender.
Si la cama está alzada del suelo, utiliza barreras con mallas para prevenir que el bebé caiga rodando de la cama, y ten especial cuidado en que no haya espacio entre el colchón y el cabezal o el final de la cama. Algunas barreras diseñadas para niños no son seguras para bebés porque tienen espacios en que pueden atrapados.
Si la cama está situada contra una pared o algún mobiliario, comprueba cada noche que no hay espacio entre el colchón y la pared o el mueble, por donde el bebé se podría colar.
Los niños deberían situarse entre la madre y la pared o barrera. Los padres, hermanos y los abuelos no tienen la misma sensibilidad instintiva de la situación del bebé como las madres. Mamás, vuestro bebé puede despertaros con un mínimo movimiento o ruido. Si te das cuenta de que estás tan profundamente dormida que sólo te despiertas cuando tu bebé grita llorando, puedes considerar seriamente cambiar a tu bebé a la cuna junto a tu cama.
Utiliza un colchón grande para proveer de suficiente espacio para el movimiento de todos.
Considera la situación de sidecar donde el moisés o cuna del bebé se ajusta al lado de la cama como la principal opción.
Asegúrate de que el dormitorio del bebé y cualquier otra habitación donde el bebé vaya a tener acceso, es segura para el bebé (imagínate al bebé saliendo de la cama y explorando la casa mientras duermes. Incluso si nunca lo ha hecho todavía, ¡puedes estar segura de que algún día lo hará!)
Nunca duermas con el bebé si has tomado alcohol o cualquier tipo de droga o medicina, roncas mucho o si sufres de falta de sueño y encuentras dificultad en despertarte.
No duermas con tu bebé si eres una persona de gran tamaño, ya que el sobrepeso de los padres ha sido determinado como un factor de riesgo en una situación de colecho. Si bien no es posible dar una relación concreta entre los pesos de los padres y el del bebé, comprueba como el bebé y tú os sentís uno al lado del otro. Si el bebé rueda hacia ti, si el colchón se hunde en exceso o si sospechas de cualquier otra situación peligrosa, no tomes riesgos y traslada al bebé a un moisés o cuna al lado de la cama.
Quita todas las almohadas y mantas durante los primeros meses. Sé extremadamente cautelosa cuando añadas almohadas o mantas a medida que tu bebé crezca. Viste al bebé y a ti misma cálidamente. (Un consejo para madres que amamantan: utiliza una camiseta vieja, mejor de cuello alto, cortándola por la mitad hasta la línea del cuello como una camiseta extra para mayor calidez.) Recuerda que el calor del cuerpo aumentará la temperatura durante la noche. Asegúrate de que el bebé no se sobrecalienta.
No lleves camisones o pijamas con cintas o cuerdas. No lleves joyas y, si tu pelo es largo, recógelo.
No uses perfumes o lociones fuertes que puedan afectar los delicados sentidos del bebé.
No permitas que ningún animal doméstico duerma en la misma cama que el bebé.
No dejes nunca al bebé solo en una cama de adultos excepto si es perfectamente segura (por ejemplo, poniendo al bebé en un colchón en el suelo en una habitación segura, cuando tú estás cerca o escuchando con un interfono fiable).
Por el momento no hay ningún sistema de seguridad especial para proteger a un bebé en una cama de adultos. Sin embargo, como resultado de la gran cantidad de padres que quieren dormir de una manera segura con sus bebés, hay cada vez más inventos en los catálogos para bebés.
Cuándo hacer los cambiosLas situaciones sobre el sueño tienden a sufrir un proceso de transformación durante los primeros años de vida del bebé. Algunas familias deciden conscientemente elegir el colecho como sistema para dormir con sus bebés hasta que notan que están listos para dormir solos. Otras familias trasladan a sus hijos a una cuna para satisfacer su necesidad de sueño privado. El mejor consejo es seguir tus necesidades de cada momento y ajustarte a cada una de ellas con aquello que funcione mejor para ti.
¿Cuáles son los efectos a largo plazo en mi bebé al compartir la cama?
A pesar de que los defensores de que los bebés deben dormir solos han manifestado sus numerosas ventajas, la verdad es que ninguna de ellas se ha demostrado científicamente. La ironía es incluso mayor si se tiene en cuenta que no sólo no se han demostrado, sino que estudios recientes están empezando a comprobar que es más bien lo contrario. Por ejemplo, dormir en solitario se asocia a una mayor independencia, competencia social, alto sentido de la autoestima, buen comportamiento en la escuela, habilidad para tolerar el estrés y clara identidad sexual, pero curiosamente es el colecho el que está demostrando tales características.
¿Cual es “la mejor” manera de dormir para mi familia?
En cada caso es la pareja quien decide según sus circunstancias cuál es la forma de dormir más adecuada a sus deseos y posibilidades. Paradójicamente, un bebé más tranquilo, que se despierte poco, puede parecer candidato a que duerma en su propia habitación, a no ser que los padres trabajen y deseen verle antes de ir a dormir y al despertarse. Por otro lado, un bebé que se despierte más a menudo puede inclinar a los padres a compartir habitación con él para no tener que levantarse tan a menudo. El comportamiento de cada bebé es distinto y son los padres quienes mejor lo conocen.
A la hora de ponerse a dormir hay muchas posibilidades: desde compartir la misma cama a poner una cuna adosada, o situar otra cama al lado tocando la pared. También se puede poner el bebé en la cuna en la misma habitación, o en el salón o pasillo. O situarla en la habitación del bebé, y cerrar la puerta y usar algún dispositivo intercomunicador, o no. Habrá una opción que será la mejor para cada familia, aunque cada semana puede variar según las circunstancias (enfermedades, viajes, etc).
Curiosamente existe la errónea concepción de que el bebé tiene que estar en silencio para dormir mejor, cuando se trata de lo contrario. Esto es debido a que probablemente el bebé se siente más seguro con los sonidos habituales de la casa que ante un silencio absoluto. Por supuesto que un ruido alto puede no ser lo mejor, pero corre la idea de que los dispositivos intercomunicadores deberían estar dispuestos al revés para que el bebé esté en compañía de su familia. Es preferible no cerrar la puerta de la habitación del bebé para que lleguen a ésta los sonidos familiares como conversaciones, platos, televisión y risas. Miles de años de adaptación del bebé a su entorno familiar no pueden cambiar así de repente. Estos sonidos, así como los olores de la cena y los movimientos en la casa, hacen que el bebé no se sienta solo y ofrecen una sensación de seguridad porque sabe que, si necesita algo, hay alguien a quien acudir.
Curiosamente existe la errónea concepción de que el bebé tiene que estar en silencio para dormir mejor, cuando se trata de lo contrario. Esto es debido a que probablemente el bebé se siente más seguro con los sonidos habituales de la casa que ante un silencio absoluto. Por supuesto que un ruido alto puede no ser lo mejor, pero corre la idea de que los dispositivos intercomunicadores deberían estar dispuestos al revés para que el bebé esté en compañía de su familia. Es preferible no cerrar la puerta de la habitación del bebé para que lleguen a ésta los sonidos familiares como conversaciones, platos, televisión y risas. Miles de años de adaptación del bebé a su entorno familiar no pueden cambiar así de repente. Estos sonidos, así como los olores de la cena y los movimientos en la casa, hacen que el bebé no se sienta solo y ofrecen una sensación de seguridad porque sabe que, si necesita algo, hay alguien a quien acudir.
Colecho y aplastamiento: ¿hay alguna posibilidad de que aplaste a mi hijo?
Incluso un bebé que duerme en su cuna no está exento de riesgos. No hay ningún entorno donde el bebé esté al 100% seguro. Sabemos que las madres y sus bebés están diseñados biológica y psicológicamente para dormir juntos. Y ésta es la manera más habitual de dormir para las madres y sus bebés en la mayoría de culturas del mundo.
Ocho consejos sobre el sueño infantil
Las siguientes ideas sobre el sueño se pueden aplicar a cualquier niño, independientemente de la edad. Estas ideas pueden mejorar no sólo el sueño del niño, sino también su estado de ánimo durante el día. Y, por supuesto, también ayudarán a mejorar tu propio sueño.
1.Mantén un horario consistente para ir a dormir y despertarse todos los días, los siete días de la semana El reloj biológico de tu hijo tiene una gran influencia en sus despertares y somnolencia. Cuando estableces una hora concreta para ir a dormir y para despertarlo, es como si dieras cuerda a ese reloj para que funcione correctamente. Intenta ponerlo a dormir pronto. Los niños responden mejor cuando van a dormir pronto, y la mayoría duermen mejor y durante más tiempo.
2.Intenta que haga la siesta todos los días Las siestas son importantes porque para un niño con energía le resulta difícil seguir todo el día sin un descanso intermedio. Un niño sin siestas a menudo se despierta alegre y progresivamente empeora su estado de ánimo, quejándose más o mostrando una hiperalerta a medida que pasa el día y que va perdiendo gas. Además, la duración y calidad de las siestas afectan al sueño nocturno, puesto que buenas siestas implican un mejor sueño nocturno.
3.Ajusta el reloj biológico de tu hijo Aprovecha la biología natural de tu hijo, de manera que esté cansado cuando llegue el momento de acostarse. La oscuridad incrementa la generación de melatonina, la hormona corporal del sueño, y es como el botón biológico de “parar”. Puedes ayudar a conciliar el sueño de tu hijo con la hora de ir a dormir bajando la intensidad de las luces de tu casa una hora antes de acostarse.Exponer a tu hijo a la luz de la mañana es como pulsar el botón de “encendido”, aquel que dice “es el momento de levantarse y ser activo”.
4.Desarrolla una rutina consistente para ir a dormir Las rutinas crean sentimientos de seguridad. Una rutina para ir a dormir consistente y pacífica permite a tu terremoto de hijo experimentar una transición entre el movimiento diurno y la tranquilidad necesaria para caer dormido. Una rutina específica para antes de dormir termina, de manera natural y simple, en la conciliación del sueño.Además, una rutina organizada te ayuda a coordinar las situaciones que deben ocurrir antes de ir a la cama: baño, pijama, cepillado de dientes, etc. Te permite funcionar como un piloto automático en el momento del día en que estás más cansada y eres menos creativa.
5.Crea un entorno agradable para dormir Quizás no hayas reflexionado mucho sobre el sitio donde tu hijo duerme, pero éste puede ser una de las claves para un mejor sueño. Asegúrate de que el colchón es confortable, las mantas proporcionan suficiente calor, la temperatura ambiental es correcta, el pijama es agradable y la habitación es acogedora.
6.Alimenta correctamente para mejorar el sueño La comida puede afectar el nivel de energía y la somnolencia. Los alimentos ricos en carbohidratos tienen un efecto calmante en el cuerpo, mientras que las comidas con alto contenido de proteínas o azúcares incrementan el estado de alerta, especialmente si se toman solas. Algunas ideas de bocaditos para comer antes de irse a la cama son: tostadas de pan completo con queso o mantequilla de cacahuete, cereales con plátanos, yogures o galletas bajas en azúcar.La deficiencia de vitaminas debida a una elección inadecuada de comidas poco sanas puede afectar la salud completa del niño, incluyendo su sueño. 7.Intenta facilitar a tu hijo una variedad de comidas saludables cada día.
Ayuda a tu hijo a estar sano y en formaMuchos niños no realizan suficiente actividad física durante el día. Ven demasiada televisión, lo que añadido a la falta de actividad y a nuestro tipo de vida sedentario, no ayudan a conseguir un buen sueño. Los niños que practican una variedad de ejercicio físico cada día se duermen más rápidamente, su sueño es mejor, dura más tiempo y se despiertan mucho más frescos. Evita la actividad física en la hora previa de irse a dormir, porque el ejercicio es estimulante y tiene un efecto de alerta. Así que, en lugar de saltar sobre la cama ¡tendría que estar durmiendo en ella!
8.Enseña a tu hijo a relajarse y a dormir Muchos niños se van a la cama sin estar muy seguros de qué tienen que hacer cuando están allí. Seguir una rutina previa que les calme y favorezca cierta somnoliencia puede ayudarles. Un componente común de estos rituales es contar un cuento, y por muy buenas razones. Un niño que está escuchando a su padre o madre leer o explicar un cuento, tiende a permanecer inmóvil y concentrarse en la historia. Esta silenciosa quietud le permitirá adormecerse más fácilmente.
Cuando necesitan una siesta, pero no la quieren echar
Por Elizabeth Pantley, autora de La siesta hasta los seis años, sin lágrimas
Las siestas duran solo unas horas, pero pueden afectar a las veinticuatro horas de la jornada de un niño. Las siestas pueden mejorar el humor de un niño y hacer que sienta menos irritable, reduciendo los episodios de llanto y las rabietas. Los estudios muestran que los niños que echan la siesta a diario enferman menos a menudo, crecen más, y tienen menos probabilidades de ser obesos en la edad adulta. Las siestas mejoran la atención y el desarrollo cerebral. También pueden ayudar a compensar, si alguna noche el niño o niña ha dormido menos horas de lo habitual. Una reducción de solo una hora en el total de horas de sueño puede tener un efecto negativo sobre el niño, limitar su capacidad de estar alerta, su función cerebral, y producirle cansancio e irritación.
Hay muchas ideas para ayudar a un niño a echar la siesta, pero la solución no va enfocada a la razón por la que ese niño no echa la siesta, ni la mejor idea del mundo funcione en tu caso. No todos los bebés o los niños pequeños rechazan la siesta por el mismo motivo, sino que puede haber cientos de razones diferentes. Antes de que te decidas por una solución, es necesario que comprendas los motivos de tu hijo o hija. Una vez que veas clara la causa por la que tu hijo o hija no echa la siesta, podréis trazar un plan para superar esa resistencia. Aquí tienes algunas razones típicas por las que los niños no echan la siesta, y sugerencias para resolver cada uno de estos problemas:
Problema: Su horario de siestas habitual se le ha quedado pequeñoSoluciones: Piensa si ha habido cambios en la vida de tu hijo o hija, en su crecimiento y su desarrollo. ¿Ha aprendido a gatear, ha empezado a comer con cuchara, a ir a la guardería, o le cuida una persona nueva? Cualquier cambio puede afectar a sus patrones de sueño. Observa si muestra signos de cansancio entre las siestas y ajusta su horario para satisfacer sus necesidades.
Problema: El horario de siestas no se ajusta al reloj biológico del bebéSoluciones: El horario de siestas, la hora de ir a dormir por la noche, el horario de comidas, la exposición a la luz y la oscuridad, y la actividad pueden afectar al reloj biológico del niño. Observa el horario cotidiano de tu hijo o hija para asegurarte de que estas cosas ocurren a horas razonables cada día. Ciertas actividades, en momentos inoportunos (como jugar con la luz encendida antes de ir a la cama) pueden afectar al ritmo del niño.
Problema: El horario de siestas es diferente cada díaSoluciones: Si durante la semana las siestas, la hora de ir a dormir y la hora de levantarse son las mismas, pero el fin de semana cambian, el bebé o el niño puede sufrir un constante desfase horario. También pueden afectarle otras diferencias, por ejemplo si echa la siesta a una hora determinada en la guardería, y en cambio en casa lo hace a una hora diferente, o si se echa una siesta larga algunos días cuando está en casa, pero cuando estáis fuera solo se echa un sueñecito en el coche, o no duerme nada en absoluto. Fija un posible horario de siestas adecuado para tu hijo o hija y haz lo posible por mantenerlo, con una variación de un máximo de media hora en los horarios que hayas previsto.
Problema: El niño está demasiado cansado a la hora de la siestaSoluciones: Si no atiendes los signos de fatiga de tu hijo o hija, se le puede pasar rápidamente la hora y “pasarse de vueltas”, es decir, entrar en ese estado de energía artificial que a menudo viene acompañado de más llanto, más demandas y más rabietas de lo habitual. Si desatiendes los signos tempranos de cansancio y sueño del niño, es probable que le resulte muy difícil relajarse cuando por fin lo lleves a la cama. Para descubrir los signos de sueño de tu hijo o hija, puede ayudarte observarlo durante la primera hora después de levantarse por la mañana, cuando ha descansado bien. Compara su estado en ese momento y su comportamiento durante la hora que va desde la cena hasta el momento de ir a la cama, cuando la mayoría de los niños muestran signos de fatiga. Observa cómo cambia su comportamiento y su lenguaje corporal cuando se acerca su hora habitual de ir a la cama, comparado con los momentos en que está fresco y alerta. Plantéate como objetivo poner a tu hijo a echar la siesta en cuanto muestre esos signos de fatiga. Un niño cansado se dormirá fácilmente y descansará más y mejor.
Problema: Dependencia de algún tipo de ayuda para dormirSoluciones: Si un niño está acostumbrado a dormirse de una forma determinada, puede que si tratas de ponerlo a echar la siesta en condiciones diferentes no pueda conseguirlo. Para comprender la necesidad de asociación del niño puedes pensar en lo que probablemente te ocurra a ti cuando tienes que dormir en un lugar distinto. Es posible que duermas bien en tu cama, pero te resulte difícil dormir en un hotel, o en otra casa. Para algunos niños, la asociación es tan fuerte que pretender que duerma bajo otras condiciones podría compararse con pedirte que durmieras en una montaña rusa. Las asociaciones más comunes son tomar el pecho o el biberón para dormir, ser acunado en unos brazos amorosos, o dormir balanceado en una hamaca o una silla de auto. Estos son lugares maravillosos y tranquilizantes para que un niño eche la siesta, pero cuando se convierten en indispensables par dormir es probable que supongan un problema para el padre o la madre que ayuda a dormir al niño. Estas asociaciones suelen ser tan necesarias para que el niño se duerma que superan cualquier otra razón o solución. Como son temas tan complicados, dedicamos un capítulo de este libro a cada una de estas asociaciones.
Problema: Microsiestas furtivasSoluciones: La primera fase del sueño puede durar sólo cinco minutos y puede reducir la sensación de sueño, justo lo suficiente para desvelarse. Si el niño está cansado y está echado en el sofá o va en el coche, es posible que desconecte y se duerma durante unos minutos. Esta microsiesta no le proporciona al niño los plenos beneficios de una verdadera siesta, pero puede ser suficiente para refrescarlo e impedir que pueda volver a dormirse si luego lo pones a echar una siesta en la cama. Para evitar este problema, intenta no poner al niño en un entorno que propicie el sueño, como un trayecto en coche, a una hora en que probablemente lo que necesita es una siesta, a no ser que puedas dejarlo ahí para echar una larga siesta.
Problema: Problemas de saludSoluciones: Si el niño está molesto por cualquier problema de salud, puede que afecte a su sueño. Las alergias y el asma son dos de las enfermedades más comunes en la infancia, y ambas pueden impedir que el niño pueda respirar bien estando tumbado. Los cólicos, el reflujo, las infecciones de oído, la erupción de los dientes son otras molestias que impiden que el niño duerma bien. Si tu hijo o hija sufre de cualquier problema médico, echar buenas siestas será especialmente importante para su salud. Si es el caso, te será de gran ayuda ser muy flexible y abierto a cualquier solución que funcione para tu hijo o hija. Deja de lado cualquier idea de que tu hijo o hija debería dormir en un lugar determinado, o de una manera determinada, y abre tu mente a la idea de que cualquier tipo de siesta es mejor que ninguna siesta en absoluto. Al mismo tiempo, habla con varios expertos médicos sobre los problemas de salud de tu hijo o hija, y busca las mejores soluciones para su caso.
Ideas para animar a la siestaIndependientemente del motivo por el que tu hijo o hija no eche la siesta, hay algunos puntos específicos que pueden ser de ayuda para animar a tu hijo o hija a dormir la siesta con regularidad. Ten en mente estos principios básicos:
Mantén un horario diario adaptado al reloj interno de tu hijo o hija. Crea un esquema predecible de rutinas diarias, con comidas y horas de sueño aproximadamente a la misma hora.
Modifica tu horario de acuerdo con los signos de sueño del niño. No importa lo que diga el reloj: es hora de dormir cuando el niño se queda tranquilo, pierde interés en los juguetes o el juego, se muestra irritable, tiene la mirada perdida, se frota los ojos o las orejas, y, por supuesto, si empieza a bostezar.
Piensa en una rutina previa a la siesta para hacer ver a tu hijo o hija que se acerca la hora de la siesta y ayudarle a reducir el ritmo y relajarse.
Prepara un lugar para dormir que le resulte acogedor y prepara la escena para el sueño. Ponle al niño ropa cómoda para dormir.
Procura que las mañanas sean brillantes y activas, y que la media hora antes de cada siesta sea un momento de calma, luz baja y tranquilidad.
Recuerda que no puedes obligar a un niño a dormir, pero sí que puedes seguir los esquemas básicos de la biología, observar las señales de sueño de tu hijo o hija, y crear un escenario que invite a la relajación y al sueño.
El visitante nocturno: Los viajes a la cama de los padres
Si en tu casa oyes un “cloc-cloc-cloc” en el pasillo cuando tu hijo sale de su habitación para trepar a tu cama en mitad de la noche, ten por seguro de que no eres la única. Es perfectamente normal para un niño pequeño que busque en sus padres el confort y la seguridad que necesita. Es una señal de su confianza y profundo amor hacia ti. Y también es perfectamente normal que los padres provean de ese confort y seguridad llevando al niño a su cama o acompañándole en su propia cama.
Hay diferentes maneras respetuosas de animar a tu hijo a que permanezca en su cama toda la noche, pero, antes de introducir estas ideas, es preferible que evalúes la situación. Querría preguntarte que pensaras las respuestas a las siguientes preguntas:
¿Estáis tú, tu pareja y tu hijo durmiendo bien?
¿Si nadie más en el mundo supiera o le importara lo que estáis haciendo, estaríais contentos con la rutina que tenéis ahora?
¿Las visitas de tu hijo están interfiriendo demasiado en vuestra intimidad de pareja?
¿Estás pensando en hacer cambios porque tú quieres un cambio y porque es lo correcto para tu familia, o simplemente para satisfacer un amigo, pariente u otra persona?
Si esta noche tu hijo de repente empezara a dormir toda la noche en su propia cama, ¿cómo te sentirías: muy contenta, feliz, un poco triste, muy triste o deprimida?
¿Qué es lo que concretamente te molesta de las visitas nocturnas de tu hijo?
¿Por qué te visita tu hijo por la noche? ¿Es simplemente un hábito? ¿O son miedos, pesadillas, ansiedad de separación, dolor de dientes, o cualquier otro problema que le hace levantarse y buscarte?
El primer paso es ponderar estas cuestiones y examinar tus sentimientos reales sobre la situación. A menudo, la ambivalencia y frustración llevan a no tomarse un tiempo para identificar lo que sientes en realidad y plantearse un objetivo claro y una propuesta concreta para tus acciones. Una vez tengas un conocimiento más conciso de tus ideas y las de tu pareja, elige uno de estos objetivos:
Vamos a continuar como estamos, sin culpa ni preocupación, durante los próximos x meses. Tras este tiempo, reevaluaremos la situación y tomaremos una nueva decisión.
No tenemos prisa, pero querríamos empezar a hacer cambios. Comenzaremos a hacer cambios graduales y anticiparemos que en x meses, nuestro hijo dormirá toda la noche en su cama.
Queremos cambiar ya mismo, tan pronto como sea posible, así que nos comprometemos a seguir un plan y a seguirlo cada noche.
No envíes mensajes confusos Si has compartido tu cama con tu amoroso hijo, tanto si ha sido desde el nacimiento como recientemente, te puedo casi garantizar que, a pesar de que hayas decidido sacarlo de tu cama, hay una pequeña parte de ti que no quiere dejarle marchar. Es completamente normal, dada la maravillosa experiencia de compartir la cama con tu hijo. De todas formas, si realmente quieres que tu hijo duerma en su propia cama, tendrás que reservarte estas emociones. No cometas los errores que estas familias hicieron durante el proceso de cambio. Se han cambiado los nombres para protegerles de la vergüenza.
Sharon informó que utilizando las ideas de su plan de sueño estaban teniendo un gran éxito con su hija, Kayla, para que durmiera en su cama. “¡Lo hizo durante una semana entera y yo estaba muy contenta! Esta noche, se estaba preparando para ir a su propia cama, cuando mi marido, como premio, le ofreció ir a dormir a… ¡nuestra cama! Así que no tengo que decir que ahora estamos donde empezamos con incluso un poco más de resistencia.”
“¡No puedo creer lo que hice!” El nuevo mensaje de Marisa llegó justo una semana después de que me enviara un correo electrónico para decirme que Gracia estaba haciendo muchas menos visitas a la cama de su mamá durante la noche. “Me levanté la pasada noche y me di cuenta de que Gracia estaba pasando otra noche en su propia cama. La echaba tanto de menos de mi lado, que fui a su habitación y ¡me puse en su cama con ella! Esta noche, cuando vayamos a dormir, estoy segura de que me pedirá que ¡duerma en su cama con ella otra vez! ¡Creo que acabo de generar un nuevo problema! Por favor, ¡ayuda!
¡Está bien hacer un cambio!Para aquellos que todavía estáis conmigo, o sea, para los que habéis decidido que toca trasladar a vuestro pequeñín de la cama familiar y decir adiós a todos esos codazos y patadas, dejadme deciros que es perfectamente correcto que hagas este cambio. No hay ninguna edad correcta o situación para ajustarse a ello, es sólo un criterio de elección: si estás listo, lo estás. Tu hijo está obviamente bien cuidado, amado y seguro, y esos sentimientos no cambiarán si usas un método sensible y amoroso para que tu niño duerma en su propia cama toda la noche.
¿Qué hacer ahora? Hay varias maneras de dejar a tu niño en su propia cama toda la noche. Como cada niño es distinto y cada situación es diferente, cada familia lo abordará de manera particular y exclusiva. Lo que sigue es una lista de ideas para elegir. Toma una, dos o más que te parezcan adecuadas y dales una oportunidad de verdad. Sé paciente y mantente en tu plan. Las próximas semanas o meses verás mejoras. La velocidad a la que estas mejoras ocurran dependerá de la personalidad de tu hijo y de la motivación que te impulse a seguir con este plan.
Las soluciones Lo que sigue es una lista de ideas que han funcionado en otras familias como la tuya. Puedes elegir ideas individuales de esta lista, o combinar esto o aquello, para crear una solución exclusiva para ti.
De la cama al suelo y de aquí a su habitación Si no te importa que el niño venga a tu habitación durante la noche pero te gustaría que no estuviera en tu cama, prepárale un lugar en tu habitación. El lugar puede ser tan sencillo como un futón y una manta en el suelo, un colchoncillo enrollable o una estora con un saco de dormir y una almohada. Durante la noche, si se le olvida el nuevo plan y sube a la cama contigo, simplemente ayúdale a volver a su lugar y recuérdale que es donde tiene que estar. Es perfectamente correcto que te tumbes a su lado al principio; le ayudará a acostumbrarse a esta nueva rutina.
El achuchón matutinoLa idea es trasladar la visita de tu hijo a medianoche a una hora más aceptable por la mañana. Muchos padres, además, también disfrutan de este plan, puesto que no tienen que perderse esos achuchones y cariñitos por completo, pero después de haber pasado una buena noche durmiendo.
Dile a tu hijo que puede entrar cuando “haya luz afuera”. Esto funciona si la luz del día aparece en el momento adecuado para ti. Otra idea es poner una música o una alarma suave a una hora aceptable. Explícale: “Si la música suena, puedes venir a nuestra cama. Si está todo en silencio, por favor, vuelve a dormir hasta que suene la música.”
La promesa del fin de semana Cuéntale a tu hijo que si permanece en su cama durante toda la semana, podrá dormir contigo el fin de semana o el sábado. Cuelga un calendario y déjale poner una estrella cada día que duerme toda la noche sin despertarte. Pon algo especial en los días del fin de semana.Esta idea funciona muy bien para algunos niños que les gusta mucho dormir en la cama familiar los fines de semana. Para otros, en cambio, les parece demasiado difícil separar las noches que sí de las que no pueden. Si crees que puede funcionar con tu niño, inténtalo.
El efecto reboteEs una buena idea para aquella familia que quiere hacer un cambio rápido en su rutina nocturna, y para aquel padre que quiere que su hijo salga de su cama en más o menos una semana.Justo antes de que empiece la rutina de irse a la cama, explícale brevemente porque quieres que permanezca en su cama. Por ejemplo: “Cuando vienes a mi habitación durante la noche, me despiertas y luego estoy malhumorado.” Y dile que quieres que esté en su cama toda la noche. Empieza la noche con una rutina agradable y pacífica. Acábala con tu hijo en su cama. Siempre que se despierte, CADA VEZ que se levante, devuélvele a su cama de una manera calmada, amorosa y en paz. Dale besos, abrazos, acaricia su espalda. Incluso, si es necesario, siéntate o túmbate a su lado hasta que se vuelva a dormir. Elige una frase clave para repetírsela varias veces, como “Es hora de dormir. Mamá te quiere mucho. Por favor, quédate en tu cama y sueña cosas bonitas.”Puede que tengas que repetirlo hasta diez veces o más las primeras noches, pero con insistencia, deberías asistir a una rápida reducción de las visitas nocturnas.
Motivación con un regaloLas encuestas sobre el sueño muestran que la mayoría de niños pequeños pueden tener una gran motivación para cambiar si se les ofrece un regalo, lo cual no es un gran descubrimiento para ti si tienes un niño pequeño. La idea de los adhesivos ha sido siempre muy popular. Compra un calendario y ponlo en un lugar visible en la pared. Permítele a tu hijo poner un adhesivo (estrella, círculo o lo que sea) cada mañana sobre el día que ha permanecido en su propia cama.El objetivo de tu hijo debe ser conseguir un cierto número de adhesivos, que puedes definir tú, pero no tendría que ser demasiado alto para que no perdiera el interés durante la espera. Puedes empezar con un número pequeño, por ejemplo 3, hasta subirlo a 10. Cuando se han enganchado el número mágico de adhesivos en el calendario, el niño tiene un premio. Puede ser un helado, un juguete o un privilegio especial.La duración del proceso dependerá de la necesidad que tenga el niño de estar contigo durante la noche. Le puede parecer que tú eres mucho mejor regalo que cualquier juguete que le puedas ofrecer… ¿y no es maravilloso ser amado tanto?
No envíes mensajes confusos Si has compartido tu cama con tu amoroso hijo, tanto si ha sido desde el nacimiento como recientemente, te puedo casi garantizar que, a pesar de que hayas decidido sacarlo de tu cama, hay una pequeña parte de ti que no quiere dejarle marchar. Es completamente normal, dada la maravillosa experiencia de compartir la cama con tu hijo. De todas formas, si realmente quieres que tu hijo duerma en su propia cama, tendrás que reservarte estas emociones. No cometas los errores que estas familias hicieron durante el proceso de cambio. Se han cambiado los nombres para protegerles de la vergüenza.
Sharon informó que utilizando las ideas de su plan de sueño estaban teniendo un gran éxito con su hija, Kayla, para que durmiera en su cama. “¡Lo hizo durante una semana entera y yo estaba muy contenta! Esta noche, se estaba preparando para ir a su propia cama, cuando mi marido, como premio, le ofreció ir a dormir a… ¡nuestra cama! Así que no tengo que decir que ahora estamos donde empezamos con incluso un poco más de resistencia.”
“¡No puedo creer lo que hice!” El nuevo mensaje de Marisa llegó justo una semana después de que me enviara un correo electrónico para decirme que Gracia estaba haciendo muchas menos visitas a la cama de su mamá durante la noche. “Me levanté la pasada noche y me di cuenta de que Gracia estaba pasando otra noche en su propia cama. La echaba tanto de menos de mi lado, que fui a su habitación y ¡me puse en su cama con ella! Esta noche, cuando vayamos a dormir, estoy segura de que me pedirá que ¡duerma en su cama con ella otra vez! ¡Creo que acabo de generar un nuevo problema! Por favor, ¡ayuda!
¡Está bien hacer un cambio!Para aquellos que todavía estáis conmigo, o sea, para los que habéis decidido que toca trasladar a vuestro pequeñín de la cama familiar y decir adiós a todos esos codazos y patadas, dejadme deciros que es perfectamente correcto que hagas este cambio. No hay ninguna edad correcta o situación para ajustarse a ello, es sólo un criterio de elección: si estás listo, lo estás. Tu hijo está obviamente bien cuidado, amado y seguro, y esos sentimientos no cambiarán si usas un método sensible y amoroso para que tu niño duerma en su propia cama toda la noche.
¿Qué hacer ahora? Hay varias maneras de dejar a tu niño en su propia cama toda la noche. Como cada niño es distinto y cada situación es diferente, cada familia lo abordará de manera particular y exclusiva. Lo que sigue es una lista de ideas para elegir. Toma una, dos o más que te parezcan adecuadas y dales una oportunidad de verdad. Sé paciente y mantente en tu plan. Las próximas semanas o meses verás mejoras. La velocidad a la que estas mejoras ocurran dependerá de la personalidad de tu hijo y de la motivación que te impulse a seguir con este plan.
Las soluciones Lo que sigue es una lista de ideas que han funcionado en otras familias como la tuya. Puedes elegir ideas individuales de esta lista, o combinar esto o aquello, para crear una solución exclusiva para ti.
De la cama al suelo y de aquí a su habitación Si no te importa que el niño venga a tu habitación durante la noche pero te gustaría que no estuviera en tu cama, prepárale un lugar en tu habitación. El lugar puede ser tan sencillo como un futón y una manta en el suelo, un colchoncillo enrollable o una estora con un saco de dormir y una almohada. Durante la noche, si se le olvida el nuevo plan y sube a la cama contigo, simplemente ayúdale a volver a su lugar y recuérdale que es donde tiene que estar. Es perfectamente correcto que te tumbes a su lado al principio; le ayudará a acostumbrarse a esta nueva rutina.
El achuchón matutinoLa idea es trasladar la visita de tu hijo a medianoche a una hora más aceptable por la mañana. Muchos padres, además, también disfrutan de este plan, puesto que no tienen que perderse esos achuchones y cariñitos por completo, pero después de haber pasado una buena noche durmiendo.
Dile a tu hijo que puede entrar cuando “haya luz afuera”. Esto funciona si la luz del día aparece en el momento adecuado para ti. Otra idea es poner una música o una alarma suave a una hora aceptable. Explícale: “Si la música suena, puedes venir a nuestra cama. Si está todo en silencio, por favor, vuelve a dormir hasta que suene la música.”
La promesa del fin de semana Cuéntale a tu hijo que si permanece en su cama durante toda la semana, podrá dormir contigo el fin de semana o el sábado. Cuelga un calendario y déjale poner una estrella cada día que duerme toda la noche sin despertarte. Pon algo especial en los días del fin de semana.Esta idea funciona muy bien para algunos niños que les gusta mucho dormir en la cama familiar los fines de semana. Para otros, en cambio, les parece demasiado difícil separar las noches que sí de las que no pueden. Si crees que puede funcionar con tu niño, inténtalo.
El efecto reboteEs una buena idea para aquella familia que quiere hacer un cambio rápido en su rutina nocturna, y para aquel padre que quiere que su hijo salga de su cama en más o menos una semana.Justo antes de que empiece la rutina de irse a la cama, explícale brevemente porque quieres que permanezca en su cama. Por ejemplo: “Cuando vienes a mi habitación durante la noche, me despiertas y luego estoy malhumorado.” Y dile que quieres que esté en su cama toda la noche. Empieza la noche con una rutina agradable y pacífica. Acábala con tu hijo en su cama. Siempre que se despierte, CADA VEZ que se levante, devuélvele a su cama de una manera calmada, amorosa y en paz. Dale besos, abrazos, acaricia su espalda. Incluso, si es necesario, siéntate o túmbate a su lado hasta que se vuelva a dormir. Elige una frase clave para repetírsela varias veces, como “Es hora de dormir. Mamá te quiere mucho. Por favor, quédate en tu cama y sueña cosas bonitas.”Puede que tengas que repetirlo hasta diez veces o más las primeras noches, pero con insistencia, deberías asistir a una rápida reducción de las visitas nocturnas.
Motivación con un regaloLas encuestas sobre el sueño muestran que la mayoría de niños pequeños pueden tener una gran motivación para cambiar si se les ofrece un regalo, lo cual no es un gran descubrimiento para ti si tienes un niño pequeño. La idea de los adhesivos ha sido siempre muy popular. Compra un calendario y ponlo en un lugar visible en la pared. Permítele a tu hijo poner un adhesivo (estrella, círculo o lo que sea) cada mañana sobre el día que ha permanecido en su propia cama.El objetivo de tu hijo debe ser conseguir un cierto número de adhesivos, que puedes definir tú, pero no tendría que ser demasiado alto para que no perdiera el interés durante la espera. Puedes empezar con un número pequeño, por ejemplo 3, hasta subirlo a 10. Cuando se han enganchado el número mágico de adhesivos en el calendario, el niño tiene un premio. Puede ser un helado, un juguete o un privilegio especial.La duración del proceso dependerá de la necesidad que tenga el niño de estar contigo durante la noche. Le puede parecer que tú eres mucho mejor regalo que cualquier juguete que le puedas ofrecer… ¿y no es maravilloso ser amado tanto?
INFORMACION SACADA DE: http://www.crianzanatural.com
Reflexiones sobre el Método Estivill
Rosa Jové, psicóloga clínica y psicopediatra, expone en este artículo sus reflexiones y opiniones sobre el conocido Método Estivill para enseñar a dormir a los niños.Reflexiones
1.No estoy en contra del método. Simplemente quiero lo mismo que se les pide a otros métodos o fármacos; es decir, que alguien me demuestre que no son perjudiciales para la salud.De momento no hay ningún estudio que demuestre que a los niños que se les ha aplicado este método no tengan secuelas psicológicas de mayores. En cambio hay estudios científicos importantes (Spitz, Harlow, Bolwby, Mckenna,....) sobre lo perReflexiones sobre el Método Estivill judicial que es dejar llorar a los niños, no consolarlos, dejarlos solos etc...El día que me demuestren que no es perjudicial para la salud quizás lo recomiende, mientras tanto......no.
2.No estoy en contra del método. Simplemente quiero que me demuestren lo que dicen
No hay en todo el libro de Estivill una nota bibliográfica de ningún estudio y de ningún autor que avalen sus palabras. Me enseñaron en la universidad que todo trabajo científico debe ir acompañado de estudios y citas que avalen lo que uno dice; en caso contrario, no es ciencia, sino periodismo. Por cierto.....¿por qué un hombre de “ciencia”, como Estivill, elige a una periodista, como Silvia de Béjar, para escribir su libro?El día que me demuestren lo que dicen quizás lo recomiende, mientras tanto....no.No estoy en contra del método. Simplemente quiero que me demuestren que sirve para solucionar los problemas del sueño.Estivill dice en el prólogo de su libro que funciona en el 96% de los casos (sin citar ningún estudio que avale sus palabras, ¡claro!). En cambio en el capítulo VI cita que hay problemas que no tiene solución como las pesadillas (45% de niños), el sonambulismo (15%), etc... A ver, repasemos matemáticas. Si del 100% de niños con problemas de sueño (donde se supone que incluye a los de las pesadillas) el 96% se “curan” con el método, pero el 45% del 100% no pueden ser curados...... hay algo en esta suma que me falla. O me sobran niños o me faltan curaciones.¿Qué pasa? Pues que Estivill no tiene la solución para los verdaderos problemas del sueño. Solo trata esos casos leves de niños que tienen necesidad de sus padres para dormir (cosa que se cura sola con el tiempo). Lo único que les “enseña” a los niños con su método es a darse cuenta de que nadie les hará caso y, por lo tanto, a la larga aprenden a no quejarse más. Muchos ni siquiera se duermen enseguida, sino que se quedan quietos en silencio.El día que me demuestren que sirve para solucionar los problemas del sueño quizás lo recomiende, mientras tanto....no.
3.No estoy en contra del método. Simplemente creo, como hacemos la mayoría de profesionales de la salud, que ante un diagnóstico es de elección el tratamiento menos agresivo para la persona.Ante un niño que todavía necesita dormir en compañía o que le duerman, hay muchas cosas que funcionan, entre ellas el mecerlos, el dormir acompañados o el dejar pasar el tiempo. La mayoría de problemas se resuelven solos, y ¡total! si el método es tan bueno, funcionará igual a los pocos meses que a los 3 años (época en la que se suelen solucionar gran parte de los problemas). ¿Por qué empezar con el que hará sufrir más a nuestro hijo?El día que me demuestren que es el único método que funciona en estos casos (o el menos agresivo) quizás lo recomiende, mientras tanto......no.